ALEJANDRO MARCO EN EL DIARIO “LA VANGUARDIA”
Marco, apuesta de futuro.
Tomás Paredes.
Alejandro Marco (Valencia, 1986) forma parte de una nómina de jóvenes que quiero destacar en estos artículos estivales. Cursa quinto de carrera en la facultad de Bellas Artes de Valencia, estuvo becado en la Academia di Brera, Milán, y ha exhibido una sola individual, en Santiago Echeberría Galería de Arte. Su presente mano de pintor, pincelada amplia y sutil arrastrando el óleo, su claridad, su actitud crítica, su sentido de la realidad le distingue y hace prever un futuro espléndido, cercano. Un valor por el que hay que apostar, como mirada realista que renueva el género y hodierna el tema. Hay en la obra de Marco algo agridulce, una visión social sin obviar la belleza de la pintura. No la belleza, sino la hermosura de la pintura que se ve, que se palpa, con algo del realismo sucio de la poesía de Charles Bukowski.
Como primerizo, tiene cotización modesta (…) No quiero hablar de inversión, el que busca en el arte sólo inversión, es muy posible que encuentre, antes que después, a su Madoff. El que prefiere calidad, seducción, incisión, a precios asequibles, quizá está haciendo una inversión, buena, limpia, fructífera.
Apostar por lo consagrado es legítimo, de hecho es lo habitual, y no deja ser un ejercicio de especulación o búsqueda de influjo social. Apoyar lo que está naciendo, descubrir los grandes nombres de mañana es una apuesta, un reto, un acto de percepción, tocado de magia. Los amantes del arte deben conocer nombres jóvenes como Díaz Alamá, Hugo Fontela, Isabel Tallos, Albano, Rafa Macarrón, Tardez o Marco, se lo agradecerán.
Alejandro Marco es Premio B. P. de retrato, Londres, y Premio del Instituto Bazán. Ha hecho numerosas colectivas, está en colecciones de prestigio. Le descubrí en el Concurso de Pintura y Escultura Figurativas de la Fundació de les Arts i els Artistes. A partir de ahí he visto piezas, en su galería, y resulta una pintura de presente, con garantías, con solvencia, con mordiente, bien hecha, lo cual le augura un horizonte espléndido.
Alejandro Marco es ya una mirada consistente, con personalidad. Confiesa que pinta “el cuerpo humano tal y como es”, pero, hace muchas más cosas: pinta, denuncia, enseña, deshace tabúes, encanta, retoma la bendición de una pintura, que se aleja de la tradición acartonada, para reivindicar la tradición feraz de los grandes maestros. Con su obra la salud de la pintura se exhibe exultante.
(Día 2 de Agosto del 2009, “La Vanguardia”)
DESDE EL SER ÍNTIMO A LA AUSENCIA OCULTA.
Desde las más arcaicas y antiguas civilizaciones, independientemente de su trato con la muerte poseen formas sepulcrales que demostraban su relación con ella. No obstante, es en nuestra sociedad en la que ya no saben construir tumbas, donde se abre la posibilidad de rechazar este final escogiendo una sociedad en la que la exaltación de lo nuevo nos provoca una obligatoria elección donde la muerte parece estar liquidada de una forma más completa. Se ha producido un rechazo hacia la muerte, se ha expulsado de la sociedad y se intenta esconderla para creer que no existe, es la muerte de ella misma lo que se fermenta a comienzos de la Modernidad.
Si la vida es el conjunto de fuerzas que resisten a la muerte, este adorno de altar es la primera muestra contra la muerte, el arte es vitalidad, alegría, exhuberancia, vida. La representación combate contra la muerte mostrando la viveza más absoluta.
La muerte quedaba comprimida en el mundo de los sueños, de los fantasmas, es decir en el imaginario, pero el miedo se hace tan terrible que sobrepasa el umbral de lo indecible, se aparta y se huye de ella comenzando a ocultarse bajo la apariencia equívoca de lo bello. Las cosas más familiares se nos hacen extrañas, inquietantes.
Sigmund Freud ya decía que el ser humano siente una profunda angustia ante toda emoción reprimida que retorna.
Cuando no hay una división clara entre el más allá y el más acá, se agudiza la confusión entre lo vivo y lo muerto, es entonces cuando aparece esa inquietante extrañeza.
En este sentido, lo siniestro se produce cuando se desvanecen los límites entre la fantasía y la realidad, cuando lo conocido conduce a lo desconocido y todavía no sabes si cuando llegues vas a tener esa expresión, ese color, esa realidad, pero sin fronteras ni límites, no opera como un mundo aparte respecto a lo familiar sino que acaba constituyendo su perfecto reverso.
De Chirico publica en el mismo año, 1919, su Ensayo sobre la metafísica donde, explica que el aspecto metafísico de las cosas no nace de una situación excepcional sino que está contenido en los objetos más familiares. En su obra observamos como se disuelve el nexo establecido entre lo visible y su representación. El misterio inquietante se refleja cuando se duda que un ser en apariencia animado esté vivo y a la inversa, que un objeto sin vida, no sea de alguna manera animado .
(de “La imagen de la muerte en la modernidad” Universidad de la Laguna.)
“El descanso del guerrero” 2009, óleo sobre lienzo, 80×80cm.
En ese sentido los modelos de negocio de las galerías son tan amplios como situaciones y relaciones personales y contractuales alcancemos a imaginar, pero la base de todo, lo que define y distingue a unos de otros, es el tipo de relaciones que establecen con sus artistas, por lo que día a día se aportan y exigen mutuamente, por las trayectorias que así forjan y por la capacidad de promoción y de aceptación en el mercado que como resultado se producen.
Una de las mayores satisfacciones que este particular mundo ofrece, especialmente para un galerista, es ver crecer a los artistas con los que trabaja. Detectar los talentos y cualidades de una joven promesa y hacer con él el camino hasta la obtención de un cierto reconocimiento es una labor a medio plazo llena de obstáculos, reflexiones, exigencias, riesgos, autocríticas, diálogo, confianza y un necesario afán de superación que propicie el avance. Por otro lado trabajar con artistas que se encuentran en otra etapa de su carrera, fomentando todos esos valores mencionados y afrontando con él nuevos proyectos, resulta también muy estimulante. Pero en ambos casos hay una palabra recurrente y consustancial a la palabra “artista”, ésta es “crecimiento”, y no entiende de edades sino de actitudes.

Esta exposición es un ejemplo de todo lo anterior. Se titula “Trayectos”, y está formada por ocho artistas.
Cuatro de ellos dieron sus primeros pasos en el mercado con nosotros hace ya algunos años. Los otros cuatro los dan en estos momentos, se presentan en esta exposición. Todos tienen, al menos desde mi percepción personal, esos requisitos de talento, compromiso con la obra, sinceridad en sus planteamientos artísticos y afán continuo de superación en sus distintas problemáticas. Hay quien comenzó hace más de una década con nosotros, contando apenas con veintitrés años, y hay quien lo hace ahora con tan solo veintiuno, pero ni entonces ni ahora hubiera detectado el espectador esta juventud a través de la obra por presentar síntomaspor presentar síntomas de inmadurez o de inconsistencia, más bien todo lo contrario, grata sorpresa e interés suscitado por la enorme proyección que se percibe.
Pero para alcanzar todo ese potencial que en un principio se atesora hace falta mantener viva esa actitudde inquietud, búsqueda y continua superación a lo largo de las distintas etapas que constituyen la vida de un artista. Si esto no ocurre, se producirá el amaneramiento y la desidia que no tardará en reflejarse en la obra.
El artista, por definición, debe vivir con medio pie pisando fuera del terreno de la seguridad, ahondando en conceptos y significados y explorando los recursos plásticos necesarios para expresarse. Es nuestra convicción que el arte más interesante lo realizarán los individuos más capaces y con más espíritu de autoexigencia. Velar por que estas actitudes se mantengan, dando oportunidades a los jóvenes que se inician y acompañando a aquellos que afrontan nuevos retos en los distintos momentos de su trayectoria profesional,es nuestra manera de entender la actividad de una galería de arte. La base de todo es la generación del máximo valor artístico en la obra mediante la detección del talento y el fomento de su desarrollo a través del esfuerzo y el compromiso. Así lo entendemos y así lo hacen también los artistas que nos acompañan en este viaje.
Santiago S. Echeberría
“Mireia” 2009 Óleo sobre lienzo, 76×76cm.
“S/T” (detalle) 2008 Óleo sobre tabla, 106×106cm.





















